El Gobierno, mediante acuerdo del Consejo de Ministros al que acudieron infectados y no infectados sin portar mascarillas, ni guantes de nitrilo, ni guardar distancias de seguridad, acordó y aprobó un texto de Real Decreto que más tarde sancionó Su Majestad el Rey Felipe VI. Dos veces hemos sufrido declaración de Estado de Alarma. La primera con Zapatero por la huelga de controladores. La segunda con Sánchez por una enfermedad. No ha habido ninguna otra situación que haya merecido esta medida extraordinaria. Procede la declaración de los estados de alarma, excepción o sitio cuando circunstancias extraordinarias hacen imposible el mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios de las Autoridades competentes. En el presente caso, no sabemos si la declaración se hace por una razón objetiva -hay una situación real y objetiva que impide la normalidad-, por una razón subjetiva -se sienten inútiles para mantener la normalidad-, o por intereses espurios de todo ti...